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Acerca de ziddicca

Somos una periodista y un fotógrafo italianos que viven y trabajan en Barcelona

Postcard from USA/02

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NYC


Postcards from the USA/01

Desde novembre de 2002 poco antes de la una de la tarde de cada sábado, haga el tiempo que haga, Len y Nancy llegan al principal cruce de Nanuet, a 50 kilómetros de Nueva York, repletos de pancartas y bebidas. Allí les esperan sus compañer@s -cuyo numéro varia de semanan en semana- del Rockland Coalition for Peace and Justice para dar comienzo a las dos horas de peace vigil (velada por la paz).

Cada un@ escoge una esquina del cruce y una pancarta. Las hay contra la guerra en Iraq y Afghanistan, en favor de la paz y de la retirada de las las tropas estadounidenses de estos países y luego muchas, y en diferentes idiomas, que sólo rezan “Honk for peace” (toca tu bocina por la paz).

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Tiempo de lana

Es termo aislante, fonoabsorbente, bactericida, combate la polucion electromagnética y atmosférica, tiene un elevado poder ignífugo y, gracias a la queratina, es incluso nutritiva. No es el fruto de la más sofisticada biotecnología sino uno de los bienes más primitivos que, por lo menos en tierra sarda, se puede encontrar en cada esquina. Como haya llegado Daniela Ducato, música de Cagliari trasplantada en Guspini, en el corazón de Cerdeña, a descubrir que todas estas alidade se encontraban en nada más que en la lana de oveja tiene que ver con la que ella define como una palabra mágica. El Tiempo.  No tanto y no sólo el que le sirvió para llegar a crear Edilana, sino el que representa la moneda de intercambio más ecua del banco más ético que se pueda concebir. El Banco, pues, del Tiempo.

“Sólo en la calle donde vivo yo la mayoría de las casas han sido construidas gracias a la práctica de “s’aggiudu torrau” (la ayuda devuelta).  Ya me encontraba en un entorno que era el resultado de la toma de conciencia de la importancia de las relaciones y el intercambio”, explica Ducato. “Así que cuando oí hablar por primera vez del Banco del Tiempo pensé que era el proyecto perfecto para nuestra comunidad”. Hace más de diez años nació en Guspini –pueblo de unos 12.000 habitantes en el corazón de la isla-  “Le città invisibili” (Las ciudades invisibiles), entidad a través de la cual personas de cada edad intercambian conocimientos donando y recibiendo como única moneda su proprio tiempo. Y es precisamente en el banco donde Tonina, una vecina afiliada a la entina, depositò un día quintales de lana diciendo estar cansada de tener que gastar montón de pasta para quemarla –es considerado desecho especial- y no saber qué hacer con ella.

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Londoning


The garbage hotel

“Como artistas no podemos cambiar el mundo pero sí tenemos el deber de insistir en la necesidad de hacerlo, porque si no el mundo nos cambiará a nosotros”. Ha Schult lleva más de 40 años utilizando la basura como principal herramienta artística y cuando, en ocasión del día mundial Medioambiente (el pasado 5 de junio) Corona Save the Beach le pidió construir el primer hotel del mundo totalmente hecho de basura procedente de las playas europeas para concienciar sobre su mal estado, pues no se lo pensó dos veces.

Durante tres días, entre el 3 y el 7 de este mes, Schult, acompañado por una veintena de colaboradores, construió en el centro de Roma “que representa todas las ciudades” un hotel desplazable de dos plantas y de unos ocho metros utilizando 12.000 kilos de residuos inórganicos encontrados casi en su totalidad por las playas de nuestro continente. Si la construcción fue casi istantanea, tanto el trabajo de recolección llevado a cabo gracias a la campaña Save the Beach –impulsada por la cerveza Coronita en 2009- como la planificación de la construcción, llevaron medio año de trabajo.

Hoy las piezas que constituyen el hotel están almacenadas en el taller de Schult, en Colonia, pero pronto se desplazarán a otros lugares del mundo, aún por determinar.Usamos la basura y nos convertiremos en basura”, no se cansa de repetir Schult.

Por esto planea ahora llevar sus “Trash men”, que ya estuvieron en Barcelona, Mosca, París, Kairo y en la gran muralla china, entre otras y que para él o sono tra cosa que “espejos de nosotros mismos” hasta el Artíco. Porque “Mi arte no está hecha para los museos sino para las calles, las plazas, para que llegue a la mente de la gente”.


festival erotico de Barcelona

Una pequeña galería del festival erotico de Barcelona (que por cierto fue el fin de semana pasado). Me hubiera gustado ver a Rob paseando por allí! Gianluca


La tarde de Rob

Las vascas Medeak, “grupo radikal de bolleras, transexuales, feministas, travestis, insurrectas, cuentacuentos, queers, de-generadas, perversas y, como no, activistas-militantes” –como se presenta en su blog el sábado pasado vinieron a dar un taller de drag king en el CSO La Teixidora del Poble Nou barcelonés.

Tras una mañana de charla teórica que, pasando por Diana Torr, Beatriz Preciado, Angela Davis y Del La Grace Volcano, entre otras, acabó reivindicando la reapropiación de la masculinidad en el espacio público como forma de empoderamiento (sobre todo ante el ser susceptible de violencia), yo y mi ropa de hombre llevada para la ocasión estábamos listas para la transformación. O casi.

A la treintena de participantes, en su gran mayoría pero no únicamente mujeres de nacimiento, nos lo habían dejado claro. El king que íbamos a ser en el taller tenía que ser si no violento de facto por lo menos en potencia. La reapropiación de la violencia, pues, nos serviría para reafirmar nuestra autoridad.

Y mientras escuchaba a las medeak contar que las participantes que más se asustan ante esto y prometen no poder ser violentas suelen ser las que resultan más cabronas tras la transformación, yo pensaba que eso no iba conmigo. Que lo intentaría pero que en ese papel me sentiría incomoda. Fijo.

Tras una comida nada ligera me puse como todo el mundo a cortar cachos de mi cabello con los que haríamos los pelos de la cara y a preparar pollas usando un condón y trocitos de algodón, más gordos al final para dar la sensación de tener huevos. Por turnos pasamos por el vendaje de los pechos y allí tuve mi primera epifanía. Si en un primer momento me superó la sensación de agobio, enseguida me di cuenta de que naturalmente se me abrían los brazos y los hombros me quedaban más rectos, alejados del cuerpo.

Me hice una polla bien grande siguiendo la “regla de la L” sentada (según la cual a estatura bajita equivale pene importante) tan conocida en Cerdeña –my background me lo sugería y encima me apetecía montón-, la coloqué, me puse los vaqueros, empecé a moverme y allí llego la segunda epifanía. El monstruo que se encontraba entre mis piernas me llevaba inconscientemente a mover la pelvis para adelante y, con las piernas necesariamente más abiertas, a ocupar más espacio. Tras la incomodidad inicial empecé enseguida a sentirme a gusto.

Cuando una de las medeak acabó de ponerme la barba me pasó en la mano un espejo y me preguntó ¿Quién eres? Bastó con mirarme un segundo para saber la respuesta. Roberto, al que todo el mundo llama Rob, italiano de nacimiento, estudiante de cine en Barcelona que para pagarse los estudios pasa lo que haga falta en fiestas. Engreído, provocador, egocéntrico y cobarde. Había estado allí durante muchos años, alimentándose de los imbéciles con los que me he ido encontrando en mi vida y finalmente salía de mi.  La sensación era liberadora. Caminando como Rob por las calles del Poble Nou –y después en el metro, donde a cada mirada curiosa contesté rascándome de gusto la polla- me sentí fuerte, incluso invulnerable. Las Medeak dicen que la diferencia en la mirada entre mujeres y hombres consiste en que mientras la de las primeras se mueve rápida a descubrir el mundo la de los otros espera, quieta, a que el mundo se descubra ante sus ojos. La legitimidad para tomar una postura u otra no la tenemos los dos géneros por igual, éste es un hecho. Sin embargo la posibilidad de romper los esquemas que no nos son cómodos la tenemos todas y todos.

Mi primera tarde de Rob me ha hecho experimentar una alteridad de mi ser, un empoderamiento nuevo que tengo la sensación que me podrá ser muy útil también y sobre todo cuando vaya de Elena por el mundo. Y me ha hecho entender mejor qué puede significar ser hombre. Aconsejo a todas las mujeres, sobre todo a las que piensan no poder ponerse en la piel de un cabrón, que lo prueben.


Entrevista a Marc Zebisch

Desde mayo de 2005 el geo ecólogo Marc Zebisch es el jefe cientifico del Instituto de  Applied Remote Sensing de EURAC, un equipo 27 personas que trabaja sobre las temáticas medioambientales más apremiantes de la actualidad tanto a nivel global como regional y local. Ziddicca habla con él para saber más de su trabajo en el día a día y desvelar algunos de los temas más conflictivos y no hablados relacionados con los cambios climáticos.

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“Los cuentos clásicos no tienen nada que ver con la violencia de género o con la perpetración de los roles”, dice Elvira Lindo en su artículo “Mi vida, en dos patadas” de el Domingo de El País de hoy. ¿Ah, no?

Repasemos la historia de La Cenicienta, que Lindo cita en su artículo. A pesar de ser hija de nobles, gran trabajadora y de tener ganas de superar la opresión esclavitud a la que la somete su madrastra, la Cenicienta no consigue emanciparse gracias a si misma, sino gracias al matrimonio con el príncipe. Sin príncipe azul que la rescate ninguna de las protagonistas de las historias clásicas de Disney es realmente libre. Blancanieve, la Bella Durmiente (que encima tiene tres tías hadas a las que no les faltan ovarios y que podrían echarle un cable), la mismísima Cenicienta y sus compañeras son todas mujeres guapísimas pero no engreídas, inteligentes pero sin recursos, desamparadas, dóciles y siempre optimistas. A fin de cuentas, irreales.

La Lindo sostiene que ella, “como niña inteligente que era, sabía muy bien distinguir entre el mundo de la ficción y el mundo real”. Pues felicitaciones señora Lindo. Desafortunadamente no solo no todo el mundo tiene la suerte de tener su inteligencia y su cultura sino que además, en el mundo real, los estereotipos de cómo debería ser una mujer no se alejan mucho de la irrealidad de la ficción, que al contrario los alimenta y los normaliza. Y si también el superhéroe es irreal la diferencia es que él consigue lo que consigue gracias a su propia fuerza y nunca espera a la princesa para empoderarse.

Si las mujeres en muchísimos países siguen dependiendo de sus hombres, del contrato matrimonial –que es un contrato con la sociedad- o tienen que adaptarse al modelo masculino para poder emanciparse –y si intentan salirse se les estigmatiza o por putas o por monjas- hay que tener valor para dedicar una página de un diario nacional para decir que lo que pasa en la ficción es otra cosa.

Podemos seguir viendo las pelis de Disney y jugar a mamás o a casitas, pero teniendo conciencia de que son formas de encasillamiento que nos sugieren un patrón a seguir en la mismísima realidad. Que podemos y tenemos que rebelarnos si no estamos de acuerdo pero que el camino es duro y este tipo de artículos la verdad es que no ayudan nada.


ICHNUSA/2

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La ciudad del miedo

Estos días sale el número 77 de la revista Barcelona Metropolis en el que Gianluca hizo un reportaje fotográfico que acompaña diversos artículos sobre políticas de seguridad, prevención y represión. Añadimos uno de estos textos de Jordi Borja, Director del programa Gestió de la Ciutat de la Universitat Oberta de Catalunya.

“¿Derecho a la seguridad?” es el título que me proponen. Es un derecho que por ser tan obvio hasta tiempos recientes no se ha tenido lo bastante en consideración. Incluso el pensamiento progresista o de izquierdas ha dado prioridad al análisis de las causas sociales que generan violencia sobre las personas y sus bienes por encima de la prevención o sanción de los comportamientos concretos violentos. Sin embargo en la actualidad vivimos una situación muy diferente: en las sociedades urbanas acomodadas se ha generalizado un miedo permanente y exagerado y las autoridades y medios de comunicación han legitimado un discurso securitario y una práctica de represión preventiva que ha conducido a multiplicar las exclusiones sociales y a aumentar la psicopatología colectiva. No hay que contribuir a unas campañas perversas. En todo caso, haría falta preguntarnos: ¿seguridad de quién, de qué clase, sobre qué aspectos de la vida (la persona, la vivienda, la salud, el trabajo, etc.)? y ¿a qué precio? Para responder, permítanme dar la vuelta al discurso de la seguridad y, con una cierta ironía, hablar del derecho a la inseguridad. Es más actual y se tiene menos en cuenta.

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Cucurucucu… Paloma!

Alrededor de las cuatro de la tarde de cada miércoles y domingo Joaquín, Samuel, José y los otros del club deportivo del Carmel llegan con sus cajas de hierro y de madera donde uno de los más asombrosos miradores de la ciudad de Barcelona y se paran justo debajo de los restos de la gran batería antiaérea de la guerra civil.

Nada más abrir las numerosas puertecitas de sus cajas el cielo se tiñe del rojo, rosa, verde, azul o amarillo del plumaje de Tiro Fijo, Duro de pelar, Pitingo y Pluma Blanca (entre otros). Son sus palomos de competición y los reales protagonistas del evento. Solo cuando todos los palomos están ya altos en el cielo y se han reunido en grupos, Jose y sus compañeros abren la caja de la hembra. Es la única cuyo plumaje no está teñido y la única en llevar dos plumas blancas postizas. Los machos han aprendido desde pequeños a reconocer el detalle y cuando la ven van directos a por ella.

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