Lo que queda de El Dorado

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Cuatrocientas hectáreas de tierra en el corazón de Cerdeña seducidas y abandonadas. Cuatro toneladas de oro que no volverán a convertirse ni en dinero ni en bienestar para la población local.  La Sardinia Gold Mining (SGM) e n la localidad de Furtei, la única mina aurífera italiana, que la Región de Cerdeña había dado como “concesión para la investigación y la explotación del suelo y del subsuelo” en 1997 hoy es sinónimo sólo de desempleo y riesgo ambiental.

La empresa canadiense «Bufalo Gold” –de la que dependía la SGM, sociedad en liquidación compartida al diez por ciento por la Región sarda a través de Progemisa-  obtuvo subvenciones públicas a fondo perdido, cogió el oro que encontró en superficie y el pasado diciembre de repente se fue del lugar. Sin una bonificación del área ni un intento de reconvertir los casi cincuenta trabajadores (actualmente en paro). Sin ni siquiera un goodbye party.Se fueron dejándolo todo allí –menos el oro, of course-

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Las fotos muestran cómo se presentaba este verano la zona del sitio minerario.

A finales de mayo, además, el curador de quiebras de la SGM comunicó la renuncia a la concesión relativa a la mina. Desde hace algunos meses, pues, la administración de quiebras ya no se encarga de la custodia de los bienes, del presidio de las instalaciones ni del control de los peligros ambientales.

Son los ex trabajadores los que voluntariamente, y gratuitamente, controlan la zona. Y entre mercurio, arsénico y cianuro –veneno utilizado para la producción de muchos metales pesados, entre ellos el oro-  los solventes y la diga, muy cercana, que abastece de agua los cuatro ayuntamientos limítrofes, sobran las cosas por controlar.

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La Región (cuyo actual presidente, Ugo Cappellacci, también lo fue de la SGM, de 2000 al 2003) prometió que se encargaría de la bonificación del territorio y de la reconversión –en primer lugar en la misma- de los trabajadores.

Nosotr@s seremos una de las muchas “ziddicche” (legañas) que tendrá que sacarse de la cara hasta que no cumpla con su promesa.

 

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