La risa no se finge

Tras 964 programas Buenafuente echa el cierre.  Aquí ponemos una pequeña selección de imágenes que hice para acompañar el artículo del amigo Joan Foguet publicado hoy en El País:

Termina el programa nocturno que ha entretenido a una audiencia fiel durante siete años, en dos cadenas distintas (Antena 3 y La Sexta), y deja desierta una franja horaria y una manera de entender el humor en televisión. “Lo echaré de menos”, confiesa Andreu Buenafuente. El de esta noche es el último programa de Andreu con el formato de late night, género al que ha aportado frescura y cierto cariz social. Desde hoy, el showman de Reus descansará. A medias, porque tiene la cabeza llena de proyectos (pintura, fotografía, teatro, recuperar el Terrat Pack…). Este humorista perfeccionista se conoce y prefiere tener un tiempo para tomar impulso y renovarse.

“Lo nuevo será un capítulo más de mi carrera. Y será el próximo, no uno anterior”, subraya. No habrá otro late night, formato que quema y con horario demasiado canalla, algo que Andreu mejoraría. Nada es igual a hace seis años, apunta él mismo. Entre líneas da alguna pista, como que le ha gustado dar un “giro social” al programa y que prefiere otro horario. Poco más. ¿El nuevo proyecto será en la misma casa? “Supongo que será en La Sexta”, afirma Buenafuente. La magia de la televisión es para el que se la trabaja. Como dice Andreu: “Esto es un oficio, creo en la artesanía del entretenimiento”.

De lunes a jueves, a primera hora de la mañana entran los primeros guionistas en la sede que tiene la productora El Terrat en Sant Just Desvern (Barcelona). A partir de las 10.00 se suceden múltiples reuniones (de guión, de producción…). En total se han hecho 5.784 reuniones.

Para Oriol Jara, subdirector del programa, trabajar con Andreu Buenafuente es sencillo por “la confianza que deposita en el equipo, que se la devuelve”, y porque “actúa por sentido común”. No hay rastros de divismo en el plató. Durante los ensayos (que se producen sobre las cinco y media de la tarde) se puede comprobar que Andreu Buenafuente es el director del programa, no solo por dar nombre a la franquicia. Él dice que es un programa “personalista”. Manda, también se implica. Controla lo que pasa: pide a los guionistas que cambien parte del enfoque de la entrevista, ayuda a Berto con el final de un gag, y sugiere al realizador que es mejor acabar el programa con la imagen de sí mismo dentro de una nevera. “La gente alucinaría con el nivel de matiz que puedo alcanzar”, admite Andreu. Con calma, con la mirada fija, el showman se mueve decidido por plató. Todo eso mientras bromea con un iluminador o se toma un momento para hablar por teléfono.

La grabación, el falso directo, empieza siempre con la misma canción, pegadiza como pocas: Born to alive de Patrick Hernández. Y arranca el show con un Andreu enérgico: previa, monólogo, todo a gran velocidad. Detrás de las cámaras hay un verdadero hormiguero de gente. Más de 90 personas forman el equipo del programa (11 guionistas y dos coordinadores de guión, entre ellos). Y claro, ellos también se ríen. En este último programa, además había invitados especiales: como Teresa Moreno, la madre de Andreu, que le tiró un poco de las orejas, con todo el cariño maternal.

Ferran Adrià (que también hace un paréntesis) le ofreció un mensaje de apoyo. Y rapeó El Langui, antes del esperado beso entre Andreu y La Niña de Shrek. “Berto Romero es la persona que me da más risa, ya en la vida normal, y es un privilegio tenerle cada tarde”, dice el humorista catalán. El presentador tiene un especial recuerdo para Rodolfo Chikilikuatre y su Chiki-Chiki. También recuerda con cariño la explosión del Neng o las parodias del príncipe Felipe.

Sobre el fin del programa Buenafuente dice comprender a sus fans: “Pienso en el día en que se separó Radio Futura”, recuerda el humorista, pero agrega: “No nos vamos, descansamos para preparar un nuevo proyecto”.

Seguir a Andreu no será difícil, en Twitter tiene casi medio millón de seguidores. En la despedida de este jueves, Buenafuente avisa: “Seguro que volvemos para contar la vida con nariz de payaso”. Pero ahora la noche televisiva se queda sin sonrisa.

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