“Si no cambiamos el modelo económico, aunque anulemos la deuda, mañana el sistema creará otra”

Publicado en Pikara Magazine, 11-10-2012
Maria Lúcia Fattorelli, impulsora de la Auditoría Ciudadana de la Deuda de Brasil

“Todo este modelo de rescate que ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las autoridades imponen a Europa es absolutamente igual al que fue sometida Latinoamérica desde los años ochenta”, apunta Maria Lúcia Fattorelli. “Nuestra lucha entonces era muy difícil porque estábamos bajo dictaduras militares y no teníamos ningún acceso a la información; hoy en día hay internet, aunque haya mucha presión no están bajo dictaduras y sobretodo tienen la posibilidad de aprender de la experiencia de Latinoamérica para impulsar la lucha en Europa”.

No es casualidad que las ponentes del primer acto organizado en Barcelona en el marco de la Semana de Acción Global contra la Deuda y las Instituciones Financieras Internacionales –o Semana de la Deuda, que se celebra del 8 al 15 de octubre- fueran precisamente Maria Lúcia Fattorelli, coordinadora de la campaña Auditoria Cidadã da Dídiva (Auditoría Ciudadana de la Deuda) de Brasil y Miriam Ayala Silva, de la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público (CAIC) de Ecuador. En los últimos años en los dos países se ha ido recopilando documentación que ha permitido evidenciar cuánta deuda pública había sido emitida para el rescate bancario y “la total responsabilidad del Banco Central, del FMI, de los gobiernos, entre otros”.

“La deuda privada de la banca se ha transformado en pública de los países del Norte donde esos bancos tienen sede”, explica Fattorelli. Las auditorías cuantifican la sustracción de recursos a servicios públicos y sociales para el pago de la deuda, incluido cómo afecta a las mujeres, “que en general son las primeras víctimas de los recortes presupuestarios”.

La Auditoria Cidadã da Dídiva de Brasil ha buscado también apoyos de la ciudadanía, de las universidades, del Parlamento, con el objetivo de hacer no sólo divulgación sino presiones (legales, políticas etc.) para lograr que el pueblo no pagara las deudas ilegítimas, “o sea aquellas que no fueron contratadas por el Estado u entidad del Estado de manera transparente, coherente y en favor de la sociedad sino para cubrir deudas privadas o realizar rescate bancario”.

Se ha llevado a cabo, en pocas palabras, un proceso de auditoría de la deuda pública, el mismo que en España arrancó el año pasado y se conformó en marzo de 2012 con la creación de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, No debemos, No pagamos.

Maria Lúcia Fattorelli, auditora fiscal de profesión, con trayectoria entre el sindicato (fue presidenta del Sindicato de Auditores Fiscales ‘da Receita Federal UNAFISCO) y los movimientos sociales, feminista, ha impulsado y participado activamente en los procesos de auditoría tanto de Brasil como de Ecuador –del que ha sido presidenta y miembro.

En Ecuador en 2007, el presidente Correa impulsó la creación de la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público (CAIC). Sus resultados evidenciaron ilegalidades e ilegitimidades, por lo se consiguió que el país ahorrara un 70% de su deuda en Bonos “Global 2012” y “Global 2030”. En Brasil, en cambio, la campaña permanente de auditoría se creó en 2001 por voluntad de una parte de la sociedad civil. Si en el primer caso se trata de una auditoría oficial, en el segundo hablamos de auditoría ciudadana.

“La diferencia con respecto a cuando hay voluntad política de un presidente (como en Ecuador), es que después de todo el trabajo de investigación la ciudadanía tiene que seguir presionando con acciones en el Congreso, en la Fiscalía, legislativas y judiciales”, explica. “Aquí en Brasil, después de años de auditoría ciudadana, logramos iniciar una comisión parlamentaria de investigación y sacar un informe, que en este momento está en la fiscalía”.

“Hay que optar por otra arquitectura financiera en la que la banca cumpla su papel únicamente de prestadora de servicios y no de administradora de todos los recursos del mundo financiero”

En el continente europeo destacan los casos de Islandia, donde con un referéndum popular en marzo 2010 se decidió, con una mayoría de 93%, no pagar la deuda que el país había acumulado con el Reino Unido y Holanda (entre otros) y el de Noruega, esta vez como acreedor. En 2006, el Gobierno, presionado por campañas como la de SLUG (the Norwegian Coalition for Debt Cancellation), anunció la cancelación de las deudas originadas por un conjunto de préstamos a los países en desarrollo para la compra de barcos noruegos. Desde el pasado agosto el país se ha convertido en el primero en llevar a cabo una auditoría oficial de su deuda como acreedor.

Sin embargo para Fattorelli el camino para salir de la crisis va más allá de la anulación del sistema de la deuda. “Si no intentamos cambiar el modelo económico, aunque anulemos la deuda, mañana el sistema creará otra”. La auditora apuesta en primer lugar por regular el funcionamiento de la banca en todo el mundo. “Hay que optar por otra arquitectura financiera en la que la banca cumpla su papel únicamente de prestadora de servicios y no de administradora de todos los recursos del mundo financiero”. Paralelamente apuesta por acabar con los paraísos fiscales, “que imposibilitan totalmente la transparencia de los movimientos de los recursos”.

El primer paso hacia un camino, que como ella misma admite, es largo, ya se está dando aquí y ahora. “Todo el conocimiento que la ciudadanía vaya adquiriendo a través de estas jornadas y posteriormente de un proceso de auditoría ciudadana es en sí mismo un resultado positivo, porque posibilita mejores condiciones de lucha en el futuro”. Durante la charla que dieron en Barcelona ambas auditoras invitaron a la ciudadanía, “especialmente a las mujeres”, subraya Fattorelli, a participar de iniciativas ciudadanas de auditoría. El objetivo, “conocer la realidad financiera del país y del mundo, empoderando a las acciones ciudadanas en todas partes”.

Tan convencida está Fattorelli de ello que acaba de jubilarse de auditora fiscal para dedicarse enteramente –y de forma voluntaria- al trabajo de auditoría ciudadana. Aprender de otras experiencia, sobre todo ante un problema cuyo origen es común como es el del sistema de la deuda, se hace imprescindible. “Todo lo que luche la ciudadanía europea podría frenar graves daños al Sur, donde ya está siendo trasferida toda esta basura de los activos tóxicos (derivativos) creados por la banca. Al mismo tiempo espero que todo lo que sufrimos en la década de los 80 y 90 en Latinoamérica pueda servir para que ustedes puedan ver que hay que hacer de todo para parar el dominio de bancos y entidades financieras en la economía, la política y las reglas jurídicas de los pueblos”.

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