El pastor J y el cuarto poder

No lo nombraré aquí para que no sea un resultado más en los buscadores pero sí, es él, el pastor estadounidense de la iglesia evangélica y de los gestos pirómanos. Ese que finalmente consiguió quemar el Corán como llevava tiempos amenazando que haría.

¿No os parece una noticia relevante??? Pues no seguís las noticias ¿verdad?

De El Mundo, 11 de septiembre 2010 “El corresponsal alemán de RTL, se mostró autocrítico con la función de los periodistas, por el hecho de alimentar a este tipo de “personajes, pero en el momento en que se mete el presidente Obama o Hillary Clinton en la historia, no queda otra alternativa que cubrirlo”.

¿Ah, si? Y ¿cómo han llegado Barak e Hillary a meterse? ¿No será que había salido en muchos medios?

Ahora vuelven a difundir las palabras de mister J, se monta un pollo, mueren más personas (hasta gente ‘importante’ de la ONU) y se difunde más odio e ignorancia, especialmente entre quienes están más vulnerables, claro.

Qué ¿no hay historias más relevantes que contar ese día y cualquier otro, en cualquier rincón de este mundo, que una tan mediocre, tan poco fantasiosa y sobre todo tan peligrosa?

¿O acaso a muchos dueños de los grandes medios les conviene que salga?

Lo digo porque al orden social le ha ido bien el odio de toda la vida y últimamente parece que los medios son, y deberían ser, la oficina de prensa del Gran Hermano…

La historia que en principio fue del amigo J. y que mejor si se hubiera quedado así, es un ejemplo de ejercicio de poder deplorable y poco lungimirante por parte de los medios de comunicación. Un poder que se ejerce consciente e incoscientemente según los intereses, el nivel de vulnerabilidad y de las presiones, el grado de memoria individual del sentido original del oficio, del de desempoderamiento, de empatía y de apatía de  quienes trabajan en los medios .

Siempre más escucho historias de talentuos@s compañer@s periodistas que aunque tenían muchas ganas de aportar nuevos relatos y nuevas angulaciones desde las cuales mirar, sienten que ya no se puede vivir de este oficio, bajo ningún punto de vista ni racional ni emotivo. Y mientras empatizo veo lo necessario que son más que nunca porque lo son otras historias que leer. Están por todas partes.

Drawing by Cristina Zinni

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