Elena Ledda entrevista a Elena Ledda

La soprano sarda de alma folk Elena Ledda ayer dio un concierto en el Petit Palau de la Mùsica dentro del ciclo Músiques de la Mediterrània. Su voz potente y profunda es capaz de abatir barreras y se ha convertido en un referente de Cerdeña en todo el mundo.

–   ¿Como describiría su música a alguien que no la conociera?

–   Diría que es una música sarda y mediterránea, que quisiera contar lo que es el pueblo sardo en estos momentos. Yo al cantar intento representarlo.

–  ¿Y qué es la Cerdeña de hoy?

–  Una pequeña tierra en el medio del Mediterráneo que sufre las mismas penas y comparte los mismos deseos de todo el mundo, llevando detrás suyo además una historia milenaria, una cultura y una lengua hoy fuertemente atacadas por la globalización.

Entonces la elección de cantar en sardo -que nace naturalmente al ser la lengua que hablaba en casa- ¿es también una herramienta social y política?

–  Indudablemente a posteriori ha resultado serlo. En estos momentos tenemos la necesidad de expresarnos en nuestra lengua y en general el deber de defenderla.

-¿Cuales cree que son los instrumentos que pueden hacer su música universal?

–   Yo creo que la música bien hecha es de por si universal, porque así es el lenguaje del arte. Nunca he encontrado dificultades en cantar en Singapur mas bien que en Barcelona o que alguien me dijera que no entiende qué es lo que hago. Cuando representas honestamente tus sentimientos no hacen falta traducciones.

Usted ha colaborado con artistas de todo el mundo y de los más diversos (Noa, Richard Galliano, Lester Bowie y Antonio Placer entre otros). ¿Cuales son los elementos que comparten?

–  Honestamente creo que los músicos, los artistas pertenecemos a una categoría privilegiada. Jamás he escuchado a otro músico hablar de la superioridad de un pueblo sobre otro. Nosotros nos movemos en el espacio del diálogo –del compromiso, como en todo arte, añade su compañera profesional inseparable Simonetta Soro- y esto es lo que compartimos mientras, fuera, el mundo está sordo. Los artistas consiguen dialogar ¿Por qué los políticos no se sientan, se miran a los ojos y se escuchan?

Igual no tienen el interés?

– Igual no tienen orejas (risas).

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