En recuerdo de los fantasmas de Portopalo

Han pasado 13 años y algunos días desde aquella noche de navidad de 1996 en la que los cadáveres de 283 migrantes pakistaníes, indios y tamil llegaron a pocos kilómetros de la costa de Portopalo de Capo Passero en Sicilia.

El naufragio más grande en el Mediterráneo desde la segunda guerra mundial fue desconocido hasta que, gracias al trabajo del entonces periodista de Repubblica Giovanni Maria Bellu, encontró confirmación en el testimonio de un pescador de la zona y en las imágenes filmadas del barco en el fondo del mar.

Los cuerpos de esas 283 personas, que habían salido desde lejos con la esperanza de un futuro mejor, en Portopalo los habían visto mucho antes de que se empezara a hablar de tragedia. Los pescadores los habían subido con sus redes entre los peces y los habían vuelto a tirar al agua por miedo a las consecuencias. El gobierno italiano, que entonces había quedado fuera del tratado de Schengen, trató de ocultar el naufragio.

En marzo de este año el Juzgado de Catania (Sicilia) condenó a 30 años al armador pakistaní Ahmed Sheik Turab, considerado por los investigadores como el organizador del viaje en el que perdieron la vida los clandestinos tras el choque del barco en el que viajaban con otro durante un transbordo.

Aunque haya pasado mucho tiempo el orror y la indignación por esas muertes y por el silencio al que hubieran sido condenadas sin el trabajo de Bellu (que luego se convirtió en un libro “I fantastmi di Portopalo”, Mondadori, 2004) y el valor del pescador siguen vivos en nuestra memoria y como no pensamos en absoluto que una noticia deje de serlo cuando ya no da la posibilidad de hacer un buen titular, os la queremos recordar.

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